viernes, 17 de septiembre de 2021

"Afilada pirineada": Espadas-Posets

Habiendo cojido carrerilla en ir zanjando viejas cuentas pendientes. Después de vernos bastante fuertes para lo que podíamos creer, en la "cacería" de tresmiles de Panticosa, decidimos lanzarnos a por otra de nuestras desventuradas locuras por las alturas. Recuperados más que de sobra de la última en "el bonito y escarpado patio de recreo", esta vez iremos más allá y  nos adentraremos en el corazón de la cordillera, en el recóndito valle de Biados. Con varios planes posibles sobre la mesa, todos con un mismo objetivo, buscaremos al fin poder contemplar el gran panorama que se brinda desde la cima de "la plata pirenaica".. EL POSETS.

Escarmentados que no arrepentidos de la anterior, nos tomamos una previa relajada.  Desde darle algún vicio al cuerpo a disfrutar de una placentera jornada viendo la montaña  desde abajo, poco a poco nos acercamos hacia nuestra "presa. Entre ratos preparamos todo el tinglado de "katxarros y porsiacasos", dándonos tiempo para repasar que no se olvide nada y al punto de la tarde caemos al valle de Chistau. Sin que nos "pille el toro" recorremos la pista del valle del Cinqueta, la peor parte de todo lo que nos espera, para asentarnos a los pies del imponente y multicolor macizo del Posets.
Montamos buen campamento, seguido de una mejor cena y en cuanto la "luz" del Posets se apaga, nos guarecemos hasta antes del próximo día.

Sin madrugar lo más mínimo pero  trasnochando de lo lindo, volvemos a ponernos en pie prácticamente vestidos para la faena. Lentamente nos desperezamos en la penumbra para evitar molestias al vecindario, que como es normal a estas horas planchan orejas, y calzamos las duras y frías botas. Mientras descargamos mochilas, que van directas al suelo, montamos un pequeño y particular botellón a base de café. Cuatro tragos amargos y fríos, que más que activar hacen todo lo contrario, preceden a echarnos las mochilas encima y prender las luces de los frontales, para lanzarnos a acometer una clásica de las ascensiones pirenaicas.

Rodeados por un oscuro mundo, como Pedro por su casa, salimos por la GR11 del Camping del Forcallo cuesta arriba sin calentamiento a las bordas de Biados; donde bajo un manto de estrellas apuntamos a la gran silueta que se presenta ante nuestras narices y por los mullidos pastos entre melodías salvajes nos acercamos a sus faldas ...
... cruzando las aguas del Cinqueta de Añescruces
y por donde nos mandan las marcas roji-blancas de
 la variante de la GR, a toda mecha vamos ascendiendo
casi 500 m por las arboladas laderas occidentales del
macizo de Posets a la par del bco. de La Ribereta ...
... siendo cada vez menos verdes y más pedregosas, a la vez que la oscuridad
  va dando paso a la claridad al llegar a la altura del desvío hacia el ibón de Millars.
Lejos de cumplir nuestro deseo de ver amanecer desde el collado, improvisamos un buen y cómodo palco para ver cómo las montañas que nos guardan las espaldas y el horizonte se van "incendiando" y el día de comienzo con espectáculo "agridulce".
Con Biados "desperezándose" por abajo ...
... a la vera de los multicolores paredones de Pavots y Diente Royo ...
... continuamos por la difusa GR entre el infernal canchal, separándonos del camino hacia el puerto de Sahun y ascendiendo sin descanso ni paso fiable durante otro buen puñado de cientos de metros ...
... en soledad y rodeados de un entorno
 salvaje y puro de alta montaña ...
... que se ve estropeado por el rastro de los
 cada vez más abundantes "homo cerdus" ...
... liquidando lo grueso de los 2000 "metracos" de desnivel en
el pequeño y solitario collado de Forquetas.
Resarciéndonos del sucio paréntesis ,con la lengua fuera echamos último vistazo sobre toda la zona de Biados, sus alturas e incluso a lo lejos los cercanos a Ordesa-Monte Perdido ...
... plantamos el trasero sobre cómodas piedras en la vertiente contraria; para al calor del los primeros rayos de sol con vistas hacia Maladetas, dar con uno de esos festines de altura que saben a gloria sin ser ningun manjar de estrellas michelín.
A "mala gana" deshacemos por el lado soleado del macizo una pequeña parte del trabajo hecho en dirección a las aguas del ibón de Llardaneta, que terminamos bordeando a media ladera sobre terreno de cabras inestable hasta dar a un pequeño circo colmado de derrubios entre las cimas de Diente Royo, Pavots y Forau de la Neu.
Viendo casi de pleno nuestra "fina vía" de acceso a la más grande de las cimas del lugar;  ascendemos a "bocajarro" por donde buenamente vemos mejor del suelto pedregal que cae compartido desde los primeros tresmiles de la clásica arista ... 
... para sin dificultades montarnos sobre ella, en un pequeño paso
entre Diente Royo y Pavots; volviendo a otear el horizonte que
se extiende hacia Biados-Gistain y el sector Ordesa.
Antes de meternos en plena faena; retrocedemos lo justo cuatro
pasos, caminando por el filo y añadimos al contador la cima de
Diente Royo (3010m) por el lado fácil y menos comprometido.
Cima de Diente Royo (3010 m).
Vertiginosos parajes que caen a plomo hacia la
 zona de Millares, de la que venimos, nos "enmarcan"...
... en el empiece del amplio y tumbado filo meridional que culminaremos en la segunda cima más alta del Pirineo; dirigiéndonos fácilmente hacia arriba, mecidos por incansables vientos, caminando en su mayoría con tan solo algún paso algo expuesto y echando puntualmente las manos a la roca ...
Foto de Leyre
... para, sudando poco o más bien nada, 
pisar la cima de Pavots (3121 m).
Cima de Pavots (3121 m), segunda de la jornada.
Una insignificante bajadita nos deja en un amplio y "desmigado" collado rocoso , en donde nos sorprenden un pequeño reducto de ovejas tresmilistas que campan a sus anchas pero estas bichas que comen por aquí y como llegan aquí tan fácilmente??? y cuando ponemos la mira en el siguiente montañón, un chico baja a juntarse con nosotros a toda mecha del Espadas. Seguros de que todo en orden, nos comenta que viene de intentar solo la arista y que no ha visto claro algún paso, a lo que sumado el aire.. a decidido mejor darse la vuelta.
Con un toque de aviso y otro de  vivo colorido,
 alterando la monotonía inerte de la vieja roca ...
... y llevando al lado derecho la separada cima del Forau
de la Neu, que se queda para otra ocasión ...
... "bajamos una marcha" y avanzamos seguros por el aéreo y
 escabroso terreno que se extiende a lo largo de todo el cresterio de 
Espadas en absoluta soledad; donde nos enfrentamos a la primera
 de las dificultades, negociando ante un patio de impresión un resalte
  vertical (II+) con buenas manos, pies y una cuerda que se ve nueva
pero no da confianza de primeras, para ir ganando altura ...
... envueltos por un panorama impresionante de montañas en todas direcciones
 y más lejos de lo que alcanza la vista
 , pudiendo deleitarnos muy poco con ello ...
... al no dejar casi ni un segundo de relax el ascenso de tan solo 100 m,
que parecen el doble o más, por la estrecha arista; que nos obliga a tantear
cada roca del camino y roba toda nuestra atención en cada trepada,
encadenando de pasada las dos cotas más meridionales del tresmil  ...
Foto de Leyre
... conquistando tras ellas la cima principal, 
 Espadas (3320 m).
Cima de Espadas (3327 m), y van tres grandes más.
Hecha la mitad de las conquistas, nos damos un respiro y tomamos buenos
asientos en primera fila sobre el vallecito rocoso que se extiende bajo las
 moles del Diente de la Llardana y la Forau de la Neu ...
... aguantando lo justo para llenar una vez la boca ante la bonita estampa; pues tanto la mirada como el pensamiento se nos van a lo que todavía nos queda por delante.. un buen "pedazo" de aérea tarea y el resonado paso del funambulista.
Lentos y con pies de plomo descendemos la otra y rota vertiente de Espadas a enfrentarnos al paso del Funambulista; que sin dejar de lado la prudencia y "venciendo" los temores populares que se oyen al respecto, atravesamos sin necesidad de mucho equilibrio y hueco más que suficiente para cada cuidadosa zancada ...
... cercados por vertiginosas rampas a ambos lados ...
... y una vez cruzado, abandonamos la famosa horcajada con la
 última de las  trepadillas (II), por un diedro con buenas grietas
para echar las manos, cantos para los pies, sin nada de patio y
mucho menos impresionante que la de Espadas, volviendo
 a casi ganar la ínfima altura que habíamos perdido con un fácil
cresteo entre una "exposición" de rocas quebradas y multicolores ...
... plantandonos en la Tuca de Llardaneta (3311 m),
 creyendo que era la previa a la "recompensa".
En la cima de la Tuca de Llardaneta (3311 m).
Quedando atrás las dificultades continuamos "cabalgando" a ritmo más holgado, aunque sin bajar la guardia, la delgada y sinuosa línea divisoria de los valles de Biados y de  L' Aigüeta de Eriste; encontrándonos para sorpresa con la cimilla de Tuqueta Roya (3266 m) , contemplando desde ella la impresionante arista de Espadas-Posets que hemos disfrutado como "enan@s" y va a poner ,junto a la anterior retahíla de tresmiles, una doble guinda a la temporada estival.
Pendientes de rematar "la vía", sin querer adelantar acontecimientos; 
atacamos bajo un sol abrasador el tieso y suelto canchal de la vertiente
 S del techo del macizo, que zigzagueamos en "paseo hacia la gloria" con 
gran amplitud y total facilidad mientras lo alto se va despejando de gentío ...
... y ponemos fin de verdad a la arista de subida, alcanzando
 la solitaria cima de "la plata pirenaica". Posets (3369 m). 
Posets ( 3369 m), última cima y tan solo la mitad
de la verdadera tarea.. que solo acaba cuando se esta abajo.
Por un pequeño momento nos relajamos al cobijo de un vivac en plena cima y nos zampamos lo bueno que llevamos horas cargando que bien nos lo hemos ganado y de paso deleitamos a la vista todo lo que no pudo ser la vez anterior.. oteando el panorama otra vez a occidente; a la zona de Biados y valle del Cinca, sectores de Ordesa-La Munia mucho se va la mirada por alla ...
... siguiendo al N, con la continuación de la arista de Posets y el resto de sus cumbres vecinas, que van mermando en altura hasta que casi se "enganchan" con las de Maladetas y el cercano Perdiguero ...
...y terminamos por mirar hacia el camino normal por la Canal Fonda con el llamativo Diente de Llardana y las cumbres que "cobijan" al refugio de Angel Orus por abajo, donde más alla esta el Valle de Benasque sobre él que se alzan cumbres más  modestas.

Quitada de la mente toda duda, relegamos de más ambición por las alturas
 y nos decidimos a volver directos a Biados. Tirando para abajo por la cresta N de Posets en cautelosa marcha entre abismos ,que caen a los glaciares de Llardana y de la Paul , y afiladas rocas de las que no te puedes fiar ni un pelo; llegamos al extremo septentrional del tresmil menos codiciado de la trilogía y por una fuerte pendiente, llena de resaltes, nos deslizamos con control sobre el pedregal hasta llegar de una pieza a un amplio collado que nos separa del Pico Gemelos y nos hace despedir, tras unas cuantas horas, el terreno divertido y aéreo.
Al amparo de la desgastada muralla de Llardana y a la par
de su cada día más mermado "escultor" gélido ...
... apuntamos abajo, muy abajo, al por ahora oculto valle de Añescruces y descendemos , tras desplegar bastones y armarnos de paciencia, siguiendo hitos y un perfectamente dibujado carril por las largas, monótonas , sueltas y  pedregosas laderas de antiguos grandes glaciares bajo la sucesión de cumbres entre Posets y Espadas con solo la compañía de  "ganado ovino pirineista", que no hacen más que lanzarnos piedras y ni decir un "hasta luego o perdón"  😜...
... a la vez que nos fascinamos con los variopintos estratos rocosos
  que conforman las estribaciones que se alzan ante nosotros ...
... metiéndole a las patas casi 1000 m de bajada; dejándonos a poco de arrastrarnos y ,ya lejos de lo más alto, cambiando poco a poco el ambiente caldeado y rocoso por uno más alegre y sombreado a las puertas del pinar del Clot.
Echando un  vistazo al horizonte montañoso que nos rodea
en estas "altas bajuras", intuyendo cerca el fondo del valle ... 
... nos adentramos entre el espeso arbolado, perdiendo el norte
en los primeros momentos de bajada y una vez "enganchados"
al buen camino; seguimos sin frenos, gastando las pocas energías 
que nos quedan, para dar a orillas del Cinqueta de Añescruces y 
reencontrarnos con la GR, cruzando por ella las aguas a la zona de Biados.
Posets con su monstruosa y a la vez atractiva silueta adorna la escena final mientras nos alejamos del mismo por los verdes pastos de Biados, retornando por la GR11 al campo base pensando en una buena ducha seguida de otro encadenamiento, pero en este caso de platos sobre la mesa; dándole cierre a la gran "pirineada" de la arista de Espadas-Posets ... que lo hace dos horas más tarde de una grata sorpresa, al aunarse casualidades y encontrarnos con Yoli y Aitor, compartiendo buen rato junto a uno de los atardeceres más bonitos del pirineo ?? .
🗻Del Rìo🗻