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10 mayo 2024

"Entre el Atlántico y el Cantábrico": Circular a Cabo Ortegal

Ya lo decía la abuela.. "EL VERDE SE PAGA" y así se presentan las tierras gallegas al primer amanecer, pintando que no va ir a mejor ni mirando al cielo ni mirando a la meteo. EMPEZAMOS BIEN!! 
Aún sin salir del catre, cambio de "chip". Queríamos ruta larga por monte costero.. pero toca plan tranquilo de turismo y estar a cubierto por esos lares. Transformar el cuarto en comedor, desayuno con reorganización de ideas, el comedor pasa a medio de transporte y al punto de la mañana aparecemos en Cariño con no muy cariñosa bienvenida. Chubasqueros puestos, sin pensar demasiado, salimos a lo que much@s llamarían "infierno".. preparad@s para lo que en primera instancia estaba planeado pero que finalmente hemos cambiado por el rato de turisteo.

Bajo la lluvia recorremos las solitarias callejas,
pasando por los miradores a la Ría de Ortigueira ...
... e inconscientemente quizá no tanto 😜 nos vamos alejando de lo civilizado, llegando al mirador de Punta Gabeira y contemplando el imponente litoral que se desprende de cabo Ortegal. Escurriendo agua pero no mojados es momento de volver o debería serlo pero no .
Arraigada la idea de que el agua tan solo moja
 y ahora tan solo será un poco más.. retomamos
 el plan A.. rumbo a Cabo Ortegal. Engullidos por
 el verdor y la humedad cantábrica...
... perfilamos la costa Gallega, pateando sin tregua por casi llana senda ...
... desde la que en breves instantes oteamos el panorama marítimo ...
... con un cielo que va cambiando de color, hasta
recibirnos una situación entre pinto y Valdemoro
a las puertas de la Ermita de San Xiao. De nuevo ...
... tenemos dilema. Rápid@s y sin hablar lo solventamos a pesar
 de volver a llover.. pues una corazonada nos dice que P' ALANTE.
Unos minutos de fuerte lluvia que parecen bastante más y un poco de pateo por carretera, dejan
 en el punto de mira nuestro destino.  Con "el pescado vendido" y un escenario inesperado,  caemos al acabose de tierra firme.. en el "paisaje feroés" de CABO ORTEGAL.
Foto de rigor en Cabo Ortegal,
uno en el Atlántico y una en el Cantábrico.

Tras un rato de disfrutar, casi para nosotr@s sol@s, del bonito rincon, toca regresar .. y como dice el refranero popular que todo lo que sube tiene que bajar; todo lo que hemos bajado, lo tenemos que volver a subir dejando atrás el cabo que separa el océano y el mar.
Viendo que el día acompaña, pero esperando que
de un momento a otro deje de hacerlo.. nos
 aventuramos por las pequeñas altura costeras ...
... faldeando con ligeros sube-baja por buenos caminos
 y entre eucaliptos el monte de Os Picotos ...
... teniendo que poner pies en polvorosa, cuando veíamos el final
pero no estaba tan cerca, para cerrar el circulo de nuevo en Cariño..
sin pillar mucho "cacho" del marrón que viene para quedarse y poner
 temprano fin a las aventuras sobre patas por tierras gallegas..
tocara VOLVER a poner solución al tema 😜

Foto de Leyre
Ós

06 mayo 2022

Corriendo por Costa Quebrada: Arnia- El Matadero

Se dice que si lo bueno es breve, dos veces bueno. .pero seguimos sin verlo y  cuando más agusto estas, el final de la aventura improvisada llama a la puerta. Las montañas entre Cantabria ,Burgos y Palencia, su escasa nieve, las aguas del Ebro y las deliciosas tentaciones típicas de estas tierras que algunas se viene con nosotr@s acaban a la espalda y ponemos rumbo a casa con todavía un día de por medio y un último destino. Queriendo complacer a todos los gustos, cambiamos radicalmente de paisaje.. de la montaña al mar, recayendo a la hora de "planchar la oreja" por Liencres.

Movida o más bien "mosquita" noche nos lleva hasta el comienzo de un amenazante día gris, que no es capaz de impedir que nos calcemos las zapatillas al punto de la mañana. Sabiendo que tal y como se presenta el escenario, resulta poco apetecible para ir a la playa, nos lo podemos tomar con relativa calma. Tras un acopio de mas "tentaciones" (sobre todo dulces por si no teníamos suficientes) en la pequeña despensa; guiados por carteles y lo que canta el móvil, marchamos por las estrechas callejas de Liencres y carreteruchas entre verdes campos con lo que nos plantamos en la playa de Arnia.
Direct@s y resistiendo el llenar el buche, terminamos de ponernos "guap@s" y saltamos como "visitantes" al terreno de juego sumido en una tranquilidad solo interrumpida por los ruidos de la naturaleza.

A los cuatro pasos de salir, nos asomamos sobre las frías aguas cantábricas y las peculiares formaciones rocosas, trabajadas por agua y viento cual esculturas dignas del mejor de los museos, de la playa de Arnia nos cautivan por largo y solitario rato. Casi quedando medio "congelad@s", decidimos ponernos
 las pilas
un poco a regañadientes y arrancar de verdad.
Foto de Leyre
Fuertes echamos a desgastar la suela de las zapatillas y alejándonos de
 la playa de Arnia, avanzamos en casi llano a la par de los acantilados
entre mucho verde y algo de colorido ...
... pasando junto a un bufón, que es difícil no verlo ...
... mientras las alturas, aunque pequeñas y no
por mucho rato, siguen robando nuestra atención ...
... y no tardando en caer de nuevo al nivel del mar, en la playa de Portío;
desde la que se ven más murallones quebrados que sobresalen de las aguas.
Rodeados por un lado de peculiares parajes costeros
que oye también tienen su encanto como las alturas ...
... mientras al otro domina un
ambiente primaveral y florido ...
Foto de Leyre
... con demasiada civilización cercana, seguimos recorriendo el sinuoso sendero sin apenas desnivel que haga sudar y viéndonos obligad@s a sortear un pequeño tramo ,en que el suelo ha caído al mar, entre callejas y con alguna que otra equivocación ...
... recalamos con olor a "chamusquina" y  "señales de humo",
en la playa de Somocueva ...
... no parando demasiado en ella, y desviándonos
un poco del camino original a un abrupto saliente
desde el que contemplamos lo poco que
nos queda ya de recorrer la costa quebrada.
De nuevo en la senda litoral, dejando atrás la civilización que nos ha acompañado durante todo el rato, sin apenas cansancio le entramos a las mayores cuestas del recorrido y apretando un poco a la maquina sobre verde alfombra ...
... coronamos de pasada una discreta altura costera ...
... y por la vertiente contaría, seguimos para abajo hasta la amurallada playa del matadero, donde por esta vez ponemos fin a la ida.. aunque lo que se ve más hacia allá tiente a seguir. Alguna escusa tenía que quedar para volver.
Foto de Leyre

Por un rato tomamos asiento en lugar cómodo y disfrutamos a placer.
Casi sol@s por completo escuchamos el romper del oleaje, contemplamos
 el vuelo de gaviotas y el admirable entorno que nos rodea; echando a la
vez algo ligero al cuerpo como desayuno y combustible para la vuelta
que el tiempo va pasando y la cruda realidad se acerca.
Antes de que se deje notar demasiado jaleo turístico, levantamos asentamiento y venciendo a la pereza echamos a correr  por los mismo caminos, bahías, cabos y playas que ya habíamos pasado pero desde la perspectiva contraria ...
... y a toda pastilla volvemos para atrás hacia la playa de Arnia como primer y bonito final; siguiendo después más, todavía mucho más al Este para llegar al destino final en el que despedimos estos buenos días sacados de la manga y las largas aventuras hasta las proximidades del verano.
Foto de Leyre
18 abril'22
🗻Del Rìo🗻

28 marzo 2022

Travesía de la Costa: Hondarribia-Pasaia

Inesperados acontecimientos provocan que a las puertas del finde tengamos que plantear un viaje a las faldas de Jaizkibel, aunque no precisamente para subirlo sino por obligación. De forma radical cambia cualquier cosa que nos rondaba la cabeza y empiezo a planear un "ir-hacer-volver", intentando perder lo menos posible de lo poco de libertad que tiene la semana. Casi con el plan terminado en la cabeza, a Leyre se le ocurre que.. porque no aprovechar el viaje?? Estar por alla el finde, cambiar de aires y aunar "monte y mar". De primeras no me llama demasiado, pero al poco recuerdo que tenemos pendiente una bonita travesía por la zona y por segunda vez en poco tiempo deshacemos y rehacemos el incierto curso de la vida. Al momento de decidirlo, seguido preparamos equipajes ligeros y poco más, quedando a la espera de salir al mundo en la recta final del invierno y a la vez de la linea que normalmente acostumbramos.

El cambio de aires de las alturas pirenaicas a sus bajuras occidentales nos sienta mejor que bien, eso o el buen comer y "descansar" por un día que también puede ser. Observando la infinidad del mar bajo la luna llena y escuchando su melodioso silencio, después de haber concluido la faena que nos ha traído hasta aquí, nos dejamos cautivar por la cama. Cuanto antes cerramos los ojos y viajamos entre sueños a la larga jornada de montaña y costa que nos espera.
Ni permitiendo que " monten el escenario", prendemos motores en el vecindario de casas rodantes y bajamos hasta Hondarribia.  En ese rato muerto en que l@s moradores de la noche vuelven a casa y l@s del día empiezan a pensar en salir; aparcamos lo más cerca que podemos de la orilla del mar y enfundándonos en las mochilas, mientras el sol se deja únicamente intuir a un cielo pintado de gris, nos damos por preparados para la faena.. una bonita faena entre el mar y la montaña.

Por las desérticas calles de Hondarribia siguiendo los carteles que guían hacia el famoso faro en vez de seguir la GR11; a ritmo suave ,para ir despertando al cuerpo, avanzamos a la par del extremo de la costa vasca al principio por zonas poco vistosas y un poco mas arriba del borde del mar, que al final compensa con bonitas vistas de la bahía ...
... antes de dar con el lugar donde nace o muere,
según el punto de vista, el pirineo: el Faro de Higuer.
Justo desde donde se extienden casi 500 km de antiguas rocas hacia donde nace el sol , nos unimos a la GR121 y  casi llaneando por sinuoso camino de arena a la par del mar cantábrico nos alejamos del faro  ...
... adentrándonos entre los verdes parajes humedal de Aizporaundi de Jaizkibel ...
... y la artística costa cantábrica; llena de formas y rincones
 de ensueño en los que todavía reina la paz absoluta .
No desaprovechando el regalo de la naturaleza y que un rugido de lo más profundo irrumpe con fuerza; en un banco hecho de un tronco de pino que encontramos,
tomamos buen asiento y mientras desayunamos, admiramos el paisaje marítimo
con la melodía de pajaricos y el romper del oleaje contra la costa.
Entre pinos marítimos reemprendemos la marcha, dando
la impresión de estar lejos del mar ...
... pero no tardando en dejarlos atrás; en soledad las marcas rojiblancas nos llevan paseando, en continuo sube-baja y vuelta a empezar, a la par de las frías aguas del cantábrico ...
... a la vez que faldeamos la vertiente N de Jaizkibel por
sus verdes prados ocupados por el ganado, que pasta a sus anchas ...
... y al otro lado del que no se ve el final, admiramos verdaderas
 obras de arte de la naturaleza en arenisca ...
... sobre las que desgastamos las suelas de las zapatillas sin dificultad alguna 
atravesando  bonitos parajes poco usuales
para nosotros de la costa vasca...
... llevándonos junto al llamativo cabo de Bioznar,
donde toca volver a lo que acostumbramos.
Antes de despedirnos, nos acercamos un poco al puntiagudo saliente de roca y bajo el vuelo de gaviotas y cormoranes observamos el mar, sus curiosas formas rocosas que dibujan la costa.. en la que quizá marcamos algun futurible y puede que no tardemos en volver a lares como estos.
Orientando el rumbo hacia las pequeñas alturas ...
... mientras compartimos al fin estos lares con gente de muy diferentes maneras,
seguimos sin perder la GR por sendas y pistas ganando altura sin tregua; engullidos por pinares, pastos y parajes casi "selváticos" del bco. de Aierdi ...

Foto de Leyre
... adornado con los primeros
 colores de primavera ...
... nos elevamos casi medio kilometro vertical sobre el mar, apareciendo ante
la poco usada carretera
pero muy ruidosa y el punto más alto de la mole costera.
Nada más cambiar de lado del asfalto, nos apartamos por
 un poco de la GR y haciendo un último esfuerzo tiramos tieso
por un desdibujado sendero entre altas hierbas ...
... que nos lleva , peleando un poco con alguna cuesta
y mucho con la ventolera, a la cima de Jaizkibel (545m).
☝ y Leyre en la cima de Jaizkibel (545 m),
con las melenas al viento.
Aguantando el vendaval , lanzamos una rápida oteada al horizonte. 
Al este la bahía de Txingudi, superpoblada por dos naciones
y difuminado entre las nubes las Landas ...
... queriendo mirar casi al S, entre un panorama muy civilizado destacan las primeras pequeñas cumbres del pirineo Larhun y Peñas de Aia ...
... zanjando el breve momento; la vista sigue por el cordal oriental, con una curiosa construcción de materiales reciclados en plena cima y al fondo apunta al final de esta bonita travesía.
A prisas bajamos de lo alto y en cuanto encontramos un poco de cobijo del aire, paramos. Siendo buena hora paramos tranquilamente a descansar, disfrutar de la recompensa para la vista que nos brinda la zona de Pasaia y saciar el hambre ,que aprieta desde hace un rato, con lo bueno que cargábamos en la mochila. 
Haciendo un esfuerzo sobrehumano
retomamos la andanza ...
... alejándonos de la cima por un estrecho sendero que nos une ,poco
más adelante de donde dejamos, con la GR121 ; la cual nos conduce por el
cordal oriental sin apenas vistas y en rápido descenso, con alguna pequeña
sorpresa de hacer sudar ...
... rodeados de salvaje y colorida vegetación
 además de los restos de tres antiguos torreones ...
... a los que le sigue, después de marcar el próximo objetivo en
la "tachuela" que asoma sobre el bosque, una bajada directa hasta la carretera.
Tirando a por lo poco que queda, faldeamos el pequeño Mitxintxola y una vez cerca de la costa; giramos por un momento la cabeza hacia atrás, viendo gran parte del pequeño paraíso que hemos atravesado ...
... enfilando sin tardar hacia el mar y descendiendo directos por la cresta del gallo hasta terminar la travesía en Pasaia ; donde empieza una segunda parte de la aventura entre grandes multitudes, campos de baldosas y brea , "gigantes de hormigón y hierro", "monstruos que surcan las aguas" e incluso "bestias de ruedas".. que "domando" una de las más grandes de ellas; nos devuelve a Hondarribia, concluyendo esta aventura por las pequeñas alturas y fuera de los paisajes que acostumbramos .
Foto de Leyre
🗻Del Rìo🗻