jueves, 14 de enero de 2021

La dupla invernal de Andia

Justo cuando estábamos en lo mejor y teniendo por delante todavía mucho más; sin verlo venir, un duro depredador pirenaico sale de su escondite y se abalanza insaciable sobre su presa. Sin compasión alguna y con un grito desgarrador, deja a uno de los gemelos mal herido. HA DURADO LO BUENO.. UN DIA.  Mientras esperamos a que le llegue su hora de pasar por "quirófano", no queda más remedio que dejarlos por lo menos y como mucho lo mínimo en reposo😜. Pero para otr@s no hay tregua y ya estamos pensando en "volver a sus brazos".
A pesar de nuestro desbarajuste, "la rueda" no para de girar y un nuevo día se plantea, continuando en su misma linea. Primero amenazante con nuevas nieves en las calles de la urbe y cielos grises, acabando por deshinchar esta "mala cara" y dejar entrever el cielo azul, aunque la furia del viento parece no querer parar. Con un tazón caliente entre las manos, mirando por la ventana al frio mundo exterior, vamos cavilando un plan B. Barajamos varios destinos y es difícil decidirse. Desde las cumbres pirenaicas, pasando por la Sª de Leyre y sus foces.. decantándonos por ir a Urbasa, que varias intenciones se han visto frustradas y hay ganas.
Rápidos trasvasamos algunos bártulos, imprescindibles para la supervivencia, del mochilon a la mochilita y una vez montada, nos vamos a disfrutar de un blanco paseo.

De camino hacia Lizárraga, se nos cruza ante los ojos la llamativa pirámide que se alza al Oeste de la cuenca y es imposible resistirse a sus encantos. Suelen decir que a la tercera va la vencida, pero está vez tendrá que ser a la cuarta y en la misma boca de la Sakana, cambiamos de destino. Por la orilla del Arakil vamos hacia atrás, bordeando por la parte más baja la montaña que nos ha embelesado y su inseparable vecino menor. Pasados al valle de al lado, el de Ollo; acabamos asentados, entre zarandeos de aire, en las afueras de Iltzarbe con la botas puestas para ir hacia arriba.

Partiendo de lo más alto del pueblito de Iltzarbe,  por rodado camino y entre colorido arbolados paseamos dirección a las faldas de la invernal pirámide de Txurregi ...
... por las que continuamos, tornándose el color "sucio" de la pista en blanco impoluto, acabando a los pies de su pequeño vecino, el Gaztelu.
Dominando sobre el centro de la cuenca y las alturas que la delimitan por el Sur Sª del Perdón y el Este La Higa y Sª de Alaitz ...
... ascendemos "la cuesta del pastel", en la que a cada paso que damos nos llevamos 'una porción de nata y otra de chocolate" , dejando la arboleda atrás ...
... y acercándonos a los imponentes parajes alpinos de la cara oriental del Txurregi ...
...hasta salir al collado de Olarregi , poniendo casi de nuevo un pie en la Sakana
 y viendo Irurtzun con su gran cumbre Erga.
Vapuleados por el frío viento, clavamos la mira en la opción más grande y a por ella; que si vamos primero a por el chiquito.. ya sabemos como acaba la historia.
Dejando el espolvoreado Gaztelu a la zaga ...
... entre muretes de nieve polvo y calvas de hierba helada ...
... ponemos a trabajar "la patata" a toda máquina y vamos ganando la empinada pala NE ...
... recrudeciendose la situación conforme cojemos altura y solo podemos mirar hacia la hoya de Pamplona ...
... hasta asomarnos al valle de Ollo, sobre la cuenca del nacedero de Arteta.
Luchando contra la ventisca y las fuertes rachas, que nos dejan para el arrastre, cresteamos fácilmente ...
...y en pocos pasos, que se hacen eternos, conseguimos llegar a lo alto del Txurregi(1125m).
Foto de rigor, aguantando la tempestad, en Txurregi (1125 m).
👆 y Leyre.

En menos que canta un gallo y con la mitad de esfuerzo, o menos, descendemos de Txurregi por el cuestón ...
... dándonos impulso, al que se suman las pocas ganas de bajar por "la cremosa" senda, y tiramos directos hacía arriba por las suaves lomas alejandonos del extremo oriental del "muro de Andia" ...
... finiquitando ,con un pequeño repecho pedregoso, en lo alto de Gaztelu (1001 m).
Cobijados entre las ruinas nos damos el lujo de un rápido bocado, mientras asomando un poco el hocico sobre el muro, contemplamos el panorama despejado hacia la cuenca.
Demorándonos lo justo y aún así acabando tiesos del fresco, nos largamos raudos por "la trasera" de Gaztelu y volvemos a Iltzarbe, desde el principio por la pista de la "chocolatada".








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lunes, 11 de enero de 2021

"Estrenando el año de blanco". Esquí de montaña al Adi (1457 m)

Estrenamos año y todo sigue igual, tan solo es el día después de ayer. Sin perder costumbres, a alguno la cama solo lo retiene hasta poco más de que "abran las puertas de los corrales" y mientras el mundo permanece en pausa por un rato más; mapa y "partes"( de nieve y meteo) en mano, moldeo con ganas la que será la primera de muchas aventuras de este 2021. Justo termino "las tareas previas" y como si fueran de la mano, el despertador de casa pone a quien falta en danza.
Arrancamos el día, pero el sol que debería salir por donde siempre, no lo hace. En su lugar, el horizonte se presenta de nuevo gris en nuestro querido MORDOR; pero sabiendo que por muchas de las cumbres navarras hay un blanco paraíso, no dudamos ni un momento y nos ponemos manos a la obra. Cargamos la mochila intentando no sufrir ningun olvido de esos tan temidos al inicio de temporada, a la vez que llevamos a cabo tareas en los fogones y nos forramos de pies a cabeza; para salir de casa "echando pipas", pues a ratos y trozos los cielos se pintan con algo de azul intenso, cosa que no se puede desaprovechar.

En soledad difícil de igualar ,tras una Nochevieja fuera de lo normal, vamos hasta Zubiri sabiendo que es invierno por las luces de navidad y los números del termómetro, pero no por el colorido del paisaje. Continuamos aguas arriba del Arga y las tornas van cambiando. Los árboles empiezan a tener ese bonito espolvoreado y las laderas de las pequeñas cumbres combinan colores oscuros con el puro y limpio de la nieve, que acaba por dominar sin rival allá hasta dónde nos alcanza la vista en las mismas orillas del pantano de Eugi. La cosa no acaba ahí y subiendo hacia el alto de Urkiaga, los ojos empiezan a echar chispas ante tal paraíso blanquecino y no paran hasta arriba. Desde el mismo auto podríamos saltar con los esquís en los pies, pero por contra nos deja difícil lo de aparcar y reculando unos metros, aterrizamos en un parking que han limpiado de semejante paquetón.
Sin dar tiempo a que el reloj siga su curso, ya estamos terminando de atar botas y los esquís esperando fuera de la funda, casi saliendo por su propio pie. El "POWDER" se respira en el frío ambiente, pero hacemos las cosas bien hasta el final. No dejando que se nos hiele hasta el alma, ni se nuble el buen juicio entre tanto blanco; la salida no la da el ruido de un cohete, sino el intercambio de sinfonías "salvavidas".

Racaneando por la nieve del arcén y cargando esquís en la chepa vamos hasta un colapsado, de autos y nieve, Coll. de Urkiaga; donde calzamos y empezamos de verdad.
Los invernales parajes de Kintoa nos envuelven en su hayedo ...
... y "montados" sobre la mismísima línea P ...
... vamos siguiendo la GR11 en soledad total, con agradable y suavemente inclinada foqueada por las laderas fronterizas sin demasiadas vistas panorámicas ...
... hasta ver comenzar la hilera de puestos palomeros y dando unos pasos fuera de trazada, contemplamos una pequeña porción de la impresionante estampa hacia tierras francesas.
Continuamos nuestro camino a la sombra de" aderezadas" ramas,
subiendo por las tiesas laderas de Esnezelaieta ...
... saliendo de la monotonía arbórea al coll. de Gorosti .
De primeras las vistas parecen "justas"; pero al girar la cabeza,
vemos alzarse al Adi blanco e impresionante.
Ante el blanco y despejado panorama al N con Iturrumburu y la muralla que nos separa de Sorogain en primer plano ...
... tiramos para arriba a la par de la linde de Kintoa, con multitudinaria compañía,  "zeteando" por el perfecto carril de la tiesa y "golosa" divisoria N ...
... viendo en la cara sombría una avalancha,
que no solo son cosa de grandes montañas ...
... y una vez sobre el venteado cordal cimero, al que han llegado
antes los nubarrones; cresteamos junto a la glaseada alambrada ...
... que nos guía a lo alto del Adi (1457m), no pudiendo
disfrutar de sus vistas por cinco minutos como quien dice.
Foto de cima en el Adi (1457 m).
Leyre y 👆

Aguantando la intemperie, rápidos reponemos fuerzas y cambiamos a modo esquí; lanzándonos por la linea divisoria con mucho tiento, escasos giros y menos visibilidad ...
... hasta que nos presentan el regalo de las navidades y
se abre el reino de los cielos ...
... oportunidad que no se puede desaprovechar y "soltando las riendas" de las tablas, "surfeamos" la gozosa ladera del Adi de vuelta al collado.

Tal situación y que nos ha sabido a poco, con solo decir Leyre una vez:
¿REPETIMOS?; ya estamos poniendo las focas.
Con mucho menos gentío, cojemos el carril con destino a las alturas del Adi y conforme ganamos altura, las nubes vuelven a cernirse sobre nuestras cabezas ...
... y cuando cabizbajos estamos poniéndonos en planta para plegar, otro golpe de suerte , vuelve a querer despejar el horizonte .

Sin limpiar del todo nos lanzamos de nuevo por las norteñas palas, empezando la segunda "función de baile sobre nieve polvo" ...
... con la mala pata de ser atacados por depredadores ocultos en la nieve; que no nos impiden rematar la blanca vuelta por el Adi, bajando entre el hayedo de Kintoa con rumbo a taller. 
Foto de Leyre
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jueves, 7 de enero de 2021

Travesía La Cuenca-Valdizarbe. "Tardebuena 2020"

En estas fechas frescas y jaraneras lo que se ve son las celebraciones, los abundantes manjares que hay sobre la mesa, los regalos y claro está "los héroes", para grandes y sobre todo para pequeños, que los traen. Aunque si miras más allá.. siempre hay algo que se escapa, y poco se habla de las aventuras extremas de estos personajes. Que si la calurosa travesía del desierto de oriente de los reyes magos , la marcha gélida del polo norte de Papá Noel o el más cercano descenso de montaña lastrado del Olentzero. Al final va a resultar que la navidad tiene que ver con la montaña más de lo que parece y algo que no se puede hacer, es faltar a las tradiciones 😜.
Pensando en una forma de llevar acabó algo del estilo a estas "travesías" desapercibidas, la parte más retorcida de la mente empieza a trabajar e hilvanar todas las variables hasta sacar un resultado que no suponga ganarse un pozal de carbón bajo el árbol ese mismo día de Nochebuena.

Mientras el mundo está con su locura y las compras de ultima hora, aislado en mi burbuja particular preparo un equipaje ligero, incluyendo golosos detalles de estas festividades y con algunas dudas a resolver en el último momento. En la extraña onda que reina la calma y recorriendo el cuerpo un ritmo caribeño, espero a que las manecillas del reloj marquen primero la hora de echar el cierre al día y cuando marcan la de nueva apertura, comienza también la cuenta atrás para la hora de partida.
Ocho horas de calentamiento matinal, preceden al "ritual". Embutido en ropajes que no dejan escapar las pocas calores de la carne y cargado con una mochila que parece parte de uno mismo, calzo meticuloso y con cariño esas dos piezas del cuerpo que nos llevan a lugares espectaculares y sin tocar la campana de salir; amorosamente nos despachan y empieza la faena con destino a la mesa de Nochebuena.

Los grandes colosos de acero y hormigón quedan atrás por el camino marcado con conchas y salgo al trote de los dominios de la capital foral, rumbo a la montaña de los gigantes "aspados".
Con Peña Izaga, la Higa y la Sª de Alaitz por el flanco izquierdo ...
... mientras por el derecho se dejan ver "El Cabezón", sus divertidos paredones, el Mortxe y justo detrás el extremo Oriental de Andia ...
... avanzo, con la compañía de cuatro paseantes y algún otr@ sobre ruedas, sin apenas desnivel entre las tierras de labranza de la céndea de Zizur ...
... quedando a los pies de la Sª del Perdón, en el pueblo de Zariquiegui.
Envuelto entre matorrales, cojo las sombrías laderas del Alto del Perdón y asciendo a todo lo que da la máquina por el perfecto camino con cuatro pasos sobre el barro ...
... llegando a las alturas de la frontera S de la cuenca, justo en el momento que el sol empieza su última actuación. Aunque ya hay "público" contemplándolo desde que los afincaron ahí .
Echo rápido la mirada para atrás viendo a mis pies la cuenca de Pamplona, amurallada por algunas montañas de O a N ; empezando por Etxauri, quedando en medio algunas pirámides del extrarradio más cercano y terminando en las alturas de Ezkaba ...
...y una vez despido de donde vengo, oteo el horizonte hacia el que voy; donde las últimas luces dan colores fogosos al Valle de Izarbe ...
... a la vez que me tomo un pequeño descanso con festín incluido, que hacen falta fuerzas para lo que queda.
Repuesto de la parte más dura, cambio de vertiente y me encuentro con un monumento a los fusilados en el '36. Ni saber de ello. Las cosas que se pierde uno, cuando sale poco cerca de casa.
Clavando la mira en la cimilla y el pueblo que se asientan sobre el valle del río Robo ...
... bajo sin frenos y queriendo alzar el vuelo por el tieso camino sobre cantos rodados en las todavía iluminadas laderas norteñas del valle de Izarbe ...
... alejándome a pasos agigantados de lo "salvaje" y la zona más alta ...
... para casi oscuras, llegar al primer pueblo de Valdizarbe ...
... y continuar a la carrera, "cayendo" hacia el fondo del valle, a la luz del frontal entre los verdes campos de cultivo; uniendo Uterga con Muruzabal ...
... acabando en Obanos, cuando están lanzando fuegos artificiales. Recibimiento como a los grandes 😜.
Intentando unir el Francés con el Aragonés, acabo saliendo de Obanos por donde conozco; consiguiendo dar con el camino que viene de Canfranc e ir a las puertas de Eunate.
Recogido en el fondo del valle de Izarbe, voy llaneando a la contra de todo entre los oscuros campos de Obanos, Adiós y Eneritz ...
... llevando a lo lejos y a la par la silueta de la Sª del Perdón ...
... entrando en Eneritz y junto al monumento Jacobeo, abandono "El Camino" para afrontar la parte final.
Navegando en la oscuridad de las lomas del Alto del Txaparro, guiado por el brillo de la única luz en las alturas, asciendo los últimas y "chocolateadas" rampas ...
... que con un último esfuerzo me dejan junto a la ermita y en el alto de San Martín (715 m).
Casi 30 km de travesía uniendo la cuenca y Valdizarbe entre parajes de "casa" que no tienen nada que envidiar a los de fuera, con un chute de desnivel para abrir apetito y puliendo al reloj en más de una hora de lo previsto.
👆 en lo alto de San Martín (715 m).
Prácticamente con " el pescado vendido", me lanzo como un cohete por la vertiente contraria de la "tachuela rocosa" de las Nekeas y pongo punto final a esta travesía ,que hacia tiempos me rondaba la cabeza, en las calles de Añorbe.









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