viernes, 2 de diciembre de 2022

"Ninguna como la primera" Esquí de montaña por Arette

Entre los augurios de nevadón al comienzo de la semana, las nuevas tecnologías de información en tiempo real que lo confirman y los mensajes de amig@s/compañer@s de fatigas que de primera mano te cuentan cómo está el tema; es complicado resistirse a las tentaciones y más cuando se espera cierta "calma tras la tormenta", combinado con un día de fiesta. Jugando al tetris con las horas del día, las cosas para hacer y las cosas a querer hacer; lo cuadro todo a la perfección en mi cabeza y para el final queda lo mejor.. preparar la mochila cosa poco especial y por fin toda la parafernalia de LOS ESQUÍS.
Obediente y temprano, cual niñ@ la noche antes de reyes, voy a la cama y "apago" el día para tener dulces sueños con esas blancas alturas, antes de que se cumplan.

Unos cuantos copos de nieve después y con el mundo funcionando a su ritmo normal vuelvo a caer por tierras roncalesas en medio de la semana a mitad de mañana, cuando el sol ya ha trabajado un poco el frío ambiente pero tampoco demasiado. Entre vacas que siguen cruzando la carretera sin mirar, una buena venta cerrada cosa que no me da opción a pasar a los tragos sin tarea y unas montañas que me trasladan directamente al invierno que todavía no lo es cruzo la frontera. Acabo plantándome en un movido entorno de Arette con currelas a tope adecentando la estación y otr@s tantos afortunad@s que se han dejado caer ante radiante y blanqueado día, a lo que no pierdo un instante en ponerme a punto para dar comienzo a la siempre breve temporada de rayar las blancas montañas.
Enfundó las botacas. Enciendo arva. Me pongo protección ligera para el fresco y a punto de finiquitar.. Y EL CASCO???  Primer día y no podía faltar el tradicional olvido. Por unos instantes debato conmigo mismo que hacer.  A pesar de no ser muy partidario, con el más delicado de los cuidados me decido a salir con intención de solo hacer una parte del plan.

Tras apenas contados pasos sobre asfalto,
echo las tablas al blanco manto y de
seguido me monto en ellas ...
... enmarcado por un escenario dominado por lo civilizado más
que lo "salvaje" y sobre las trabajadas pistas de Arette, enfilo
por segunda vez hacia la pirámide que más llaman la atención
en el lugar y voy foqueando , sin intención de llegar a ella,
en soledad dejando atrás hierros y edificios.
Bajo bonitas luces creadas por sol y nubes,
me acabo adentrando en pasillos kársticos ...
... donde sin dejar los dominios de Arette pero si el terreno pisado;
continuo subiendo  disimuladamente ,salvo alguna rampa dura
y prieta, mientras surco el laberinto de nieve y roca entre grietas
esculpidas calizas,  simas y los últimos pinos negros en
paralelo a la cara oriental del Arlas y la línea fronteriza ...
... hasta quedar cerca del collado de Pescamou y ver por atrás las tierras francesas donde se encuentra esa frontera entre el mundo otoñal e invernal. 
Dubitativo por el reloj que aprieta las tuercas,
miro al frente hacia Soumcouy ...
... y llevando a un lado los glaseados parajes de Larra, sus cumbres y el gran Anie ...
... avanzo hacia las alturas por la poco exigente y cambiante pista
de Boulevard des Pyrennes, fileteando algunos tramos de prieta nieve
 y atravesando zonas venteadas combinadas con otras de "cremosa blancura" ...
... y alejándome del piramidal Arlas y la frontera, a la vez que en el horizonte
 asoman las cima que desde Belagua tiran hasta las tierras del Irati ...
... tras cruzarme con una gran esquiadora
 
y dejar pendiente una futura quedada con las tablas; acabo con la hora pasada
 y casi todo Arette a mis pies.
Por un instante pienso en cambiar y plegar, pero..
¿Qué son cuatro "pasos" más?  En dos zeteos por la ladera
llegó al techo de "l@s comod@s" y me doy el lujo de disfrutar
 de la efímera tranquilidad de ese lugar y el bonito panorama
que lo rodea, mientras en un flash vislumbró todo
 lo que se pone por delante para esta blanca temporada.

De vuelta a la realidad preparo los esquís para bajar. Sigo montándome sobre ellos.
 Y para rematar, preparo mi cabeza para volver a esquiar.
Un primer giro como un churro. Un segundo que empieza a parecer algo.
Para de ahí en adelante, metiendo el pedal a fondo, bajo rascando tramos helados
y gozando de giros en otros tantos para zanjar esta primera esquiada.
30 nov22
🗻Del Rio🗻