domingo, 26 de mayo de 2024

CycloTour Plazaola-Bidasoa. Etapa 3

Oyendo tronar y llover desde el lado de la ventana en que no se sufren casi que hasta se disfrutan , la historia se repite.. pero esta vez necesitando con urgencia un cambio de patas y trasero. DUCHA que casi reinicia el cuerpo. Relax con un trago fresco y para rematar, la ÚLTIMA cena.. porque hasta aquí hemos llegado toda la cuadrilla. Tras el dulce momento del final de comer, viene el amargo de que Gemma nos tiene que decir hasta LA PROXIMA y de seguido nosotr@s despedimos al mundo temprano para volver a el no demasiado temprano.

Una noche de profundos sueños pasa a la historia y amanecemos pensando que empezaría una pesadilla por no poder ni mover después de la paliza.. pero la cosa pinta mejor que bien, al contrario del mundo que se presenta gris, tirando a muy gris. Desayuno potente para arrancar con energías, que lo que queda tampoco es moco de pavo. Rehacer equipajes, con ese problema de que le da a todo por crecer durante el viaje y no entra donde antes si. Engrasar cadenas, hinchar ruedas y a cinco minutos de emprender la marcha.. se empiezan a escapar algunas gotas del cielo, suponiendo tan solo poner chubasquero y un inicio "épico" como diría aquel ó pasado por agua como fue por unos instantes .

Lo que sube.. baja en esta caso de un día para otro 😜 y enmarcados por el que venden
 como el clima del norte, con carrerilla reenganchamos con la vía
verde del Bidasoa en Sunbilla
justo donde la dejamos para llegar a Doneztebe ...
... punto en que abandonamos el antiguo trayecto del tren. Cruzado
 el pueblo por la Eurovelo1, empieza el largo larguísimo puerto de
 la etapa a las escondidas alturas de la divisoria. Tirando por carretera
  
y pasando de la Eurovelo a ratos, pedalada a pedalada, metro a metro.. vamos dejando
 atrás el valle del Bidasoa hasta presentarnos en Urroz
de Santesteban .
Otro "giro" nos saca de la carretera, a la vez que de la Eurovelo,
para marcar destino en los embalses de Leurtza. De los pueblitos
 con encanto, pasamos al paisaje de verdes pastos y caseríos ...
Foto de Mikel
... acabando sumergidos en los salvajes y verdes
 parajes de la divisoria cantábrico-mediterránea ...
... no dejando ,ni por un instante, de dar pedales cuesta arriba
 en la más absoluta soledad por el largo e intenso
a veces "puerto" ...
... que nos hace alcanzar Leurtza, rebosante de agua..
 tanto como nosotros de alegría, porque la cosa pinta
muy pero que muy bien en todos los sentidos 🙃.
 Bordeando el lleno sin mucho esfuerzo, seguimos
 igual con el vacío hasta la misma cabecera ...
Foto de David
... donde se sirve "la miga" del día. Aunque pasado el grueso de la subida, quedan atrás la comodidad y seguridad del terreno civilizado para entrar al "salvaje" e incierto del monte. Camino, piedras, barro, alguna cuesta picarra y alguna picarra que cuesta.. pero "echando toda la leña en el fuego" ...
... subimos, con sudor y esfuerzo de por medio,
a las alturas engullidas por "el reino gris". 
Pedaleando rumbo Belate entre nieblas, no tarda
 el camino en desviarse y tomando el mejor sentido...
... una vez asegurados de que es el correcto, descendemos por un camino embarrado
 que obligan a desempolvar habilidades y cuando mejora el firme, tras el último
 accidente del carrito, sin tocar freno ni dar descanso ...
... por los también verdes parajes de la Ultzama ...
... caemos a Eltzaburu, donde casi podríamos decir que está "el pescao" vendido ...
... pero al unisonó reloj con estomago, dicen que es hora de comer y toca buscar sitio. Aquí lleno y nada. Nos dicen que alla atrás seguro nos dan, pero el retroceder no es opción y avanzando por la carretera de la Ultzama.. al lado de Orgi, "vemos la luz".
Hasta no cazar al oso, no hay que vender la piel.. pero esto lo
celebramos ya, porque la hemos gozado como cri@s. Buena
 comida, bebida, otra ración de risas con la mejor compañía y
 al final no hay quien se mueva.. pero toca poner punto y final.

Foto de David
Retomando la faena, carretera y manta. Dejamos atrás el verde montañoso de la Ultzama, pasando de largo por el verde redondeado de los valles de Odieta y  Atez; a lo que sigue, por el valle de Juslapeña el superar la ultima dificultad...  
... escalar el puerto de Marcaláin y cambiando los pastos
 por el cultivo.. caemos en La Cuenca , quedando dar "cuatro" 
pedales más y cerrar una gran vuelta sobre dos ruedas..
que
casi supone el final de unos bonitos meses, de grandes
 ratos y mejores compañías. En la que cada cual se lleva
 algo.. en mi caso más que conocimiento, más que un papel
que dice tal o pascual. Algo que no se tiene, SE SIENTE.
Ós