miércoles, 12 de mayo de 2021

"Bardena salvaje" : Vuelta del Rincón del Bu

Totalmente desubicado el buen tiempo de sol y mangas cortas, de principio a fin en los cinco días en que la mayoría nos tomamos descanso (activo) semanal ; reinan los ratos de barro y chubasquero, que también tienen lo suyo de bueno.. aunque la mayoría se resistan a verlo. Con ese encandilante aroma a "calida humedad" van pasando los días, sin quitar la mirada en el fin de semana, que de pintar chungo al principio acaba pareciendo que será tan solo "descafeinado". Nada importante que nos pueda "tirar por la borda" nuestro plan de volver a las desérticas tierras navarras.

Acompasados con el imparable ritmo del día, mientras se pintan de gris y frescor el mundo exterior; nos ponemos elegantes como antaño o no tanto que cada domingo  sacaban las mejores galas para la misa, pero para nuestra particular devoción. Sin dar si quiera la opción al cuerpo de que pueda pedir algo, con los primeros compases del día marchamos hacia el sur, en busca de un cambio de aires y ¿quizá más rayos de sol?
Desentonando con las gafas de sol, nos aproximamos por la apacible y anubarrada cuenca de Pamplona a la frontera climática del Carrascal, tras la que encontramos lo que esperábamos. Los rayos de sol empiezan a hacerse hueco en el monocromo horizonte  y siendo espectadores de la lucha, acabamos a la puertas de Las Bardenas sin todavía ni un alma a la vista. Rodeados de unas verdes Bardenas, que se salen de la idea que tod@s alguna vez nos hacemos de este desierto, nos  vamos acercando hacia el hábitat de "las rapaces supersónicas". En medio de la nada, pero justo donde queríamos, nos hacemos a un lado y casi si parar, asomamos "la patita" por la ventanilla para corroborar lo que se ve y se oye. Unos vientos gélido acompañan a esos cielos cada vez más azules, por lo que sin dudarlo gastamos los últimos recursos que nos quedan para combatir el frio y salimos a los paramos salvajes, apartados de los grandes reclamos de la bardena.

Cómo almas que lleva el diablo y empujados por el viento, echamos a correr por la llanura bardenera; siguiendo un camino en dirección  al estirado cabezo de Mesalobar ...
Foto de Leyre
... qué cruzamos entre parajes de western, pasando junto a un viejo corral ...
... y las tranquilas aguas de Biensobas, donde una bandada de patos
nadan a sus anchas, acabando en la otra vertiente de estas solitarias elevaciones.
Haciéndonos a la izquierda, vamos hasta las ruinas del corral del Belcho y bordeamos las faldas de Mesalobar a la vez que oteamos nuestro recóndito destino entre verdes "dunas" , hasta ver morir el camino en nacimiento del bco. de Valfondo.
"Atravesando" el nivel del suelo,
caemos en las secas profundidades de Valfondo ...
Foto de Leyre
... para entre sus pequeñas paredes y el selvático lecho, ir remontándolo en trote incómodo por los rastros de animales salvajes combinado con el salto de "obstáculos espinos" ...
... teniendo como único guía la mole de La Cruz del Pelotero.
Después de largo entre mucho verde, el ambiente se torna más árido y el barranco coje parecido a un gran cañón ...
... en el que la naturaleza muestra su poder destructivo ...
Foto de Leyre
... obligándonos a salvar algún que otro obstáculo pedregoso y con cierta cautela avanzar rápidos, en ascenso totalmente inadvertido, por el amplio y seco cauce de Valfondo ...
... contemplando también la belleza de la erosión,
con arcos entre los que se cuelan los rayos de sol ...
... o verticales agujas, que algunas parecen antiguos torreones ...
Foto de Leyre
... mientras el terreno poco a poco se vuelve menos firme y los muros que nos cercan, nos obligan a serpentear bajo las laderas de La Cruz del Pelotero ...
Foto de Leyre
... emergiendo de nuevo a la superficie entre esta y  Plana Alta.

Soledad , silencio y un entorno totalmente salvaje nos deleitan por unos instantes en este paradisíaco oasis de la Bardena: el Rincón del Bú. El buen rato acaba interrumpido casi al instante por el frío viento, que vuelve a no dar tregua e invita a no quedarse mucho más.
Buscando entre matorrales las peladas laderas del cabezo de La Cruz, 
damos con el rastro de un pedregoso e incómodamente esculpido sendero ...
... por el que bajo estas grandes alturas occidentales del Rincón del Bú nos encaminamos hacia las paredes del vecino Balcón de Pilatos y dejamos atrás el recóndito paraje, protegidos por pequeños montículos  ...
... a lo que acabamos dominando un horizonte "infinito" sobre la Bardena Blanca.
Con una corta parada en "boxes", metemos la directa por las desérticas laderas que delimitan por el sur las llanuras de la blanca y guiados por unos hitos entre "profundas" grietas en la tierra, nos alejamos de ellas ...
... poniendo la mira de nuevo en el destacado y solitario cabezo de Mesalobar,  hacia el que volvemos llaneando por pistas y cañadas; concluyendo otra "carrerita" circular por los parajes salvajes de la Bardena en la zona más "domesticada" de estas peculiares tierras.

Foto de Leyre












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