Las dudas protagonizan los momentos previos al ecuador de esta "desventura"; no sabiendo con seguridad si encontraremos nieve o no por el techo de la Sª de Hijar, a pesar de verla algo glaseada desde Peñas Gordas como, como para ir "equipad@s hasta los dientes" lo que viene siendo ir cargad@s como mul@s o no. El sueño puede más que el quebradero de cabeza y después de una buena cena en mejor compañía a la luz de la luna llena, caemos rendid@s a la espera de llegar el debido momento de "sentenciar" la mejor manera.
Al son del sol nos despegamos de las sábanas en tierras palentinas, junto al antiguo puente de Nestar . Por si acaso nos metemos en vestimentas para pisar nieve en cantidades considerables y sin saber hasta donde podremos llegar sobre ruedas , despegamos de vuelta a la frontera con Cantabria. Pasando la zona minera de Brañosera, salimos de dudas de un plumazo. La nieve apenas adorna un poco las laderas y se puede pasar sin pisarla, por lo que toca recular de pies a cabeza con lo puesto; pero por lo menos podemos llegar hasta donde queríamos aunque se podía seguir todavía más, hemos venido a patear. Aparcados junto al refugio de La Collada ,nada mas acompañad@s de otra pareja, cambiamos vestimentas, mochilas y calzado para hacer una actividad rápida y sobre todo ligera. Puesto el plan inicial patas arriba, nos lo tomamos con filosofía y una taza caliente mientras se asienta el día en estos tranquilos parajes. El tercio no tarda en cambiar, al llegar desde una cuadrilla de moter@s campo a través a un autobús entero de veteran@s montañer@s, tras cuya estela emprendemos nuestra "carrera".
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Encarando hacia donde oculto se encuentra el techo de estas alturas castellanas, pegados al quitamiedos de la carreterucha entramos en calor corriendo suave durante casi cuatro kilómetros a la par de la muga entre Palencia y Cantabria por las faldas del cordal de Peña Rubia cubierta de espeso matorral y aflorando entre ellos verticales moles de conglomerado; llegando a los pies de peña Astia, donde perdemos de vista al enorme grupo montañero que ira atacando a la gran cima. |
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Con el VERGONZOSO e inacabado refugio de Golobar "estropeando" las vistas hacia el valle del Rubagón, que alberga el pueblo más antiguo de España Brañosera ... |
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| ... sorteada al comienzo una embarrada zona, cojemos una pisada senda a la par de una regata que fluye hacia el arroyo de la canal, para a ritmo ir ganando altura por el circo de Sestil en total soledad y deleitándonos con el canto de pajarillos ... |
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... que habitan estos verdes y salvajes parajes orientales de la montaña palentina ... |
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... plantándonos en el collado de Sestil, después de subir un tieso "pasillo" terroso entre pastos y varios primaverales neveros. |
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| Al fin por las alturas, donde el aire puro inunda los pulmones y la mirada luce con otro brillo, vemos la concurrida cima de Valdecebollas y que definitivamente los hierros solo habrían estorbado.. aunque hasta este instante era una apuesta para nada segura. |
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Con poco que pueda cansarnos, continuamos hacia nuestro inconfundible y muy concurrido en estos momentos objetivo por los caminos de la falda de Sestil alto manteniendo la altura y bordeando la cabecera del valle de Covarres ... |
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... para alzarnos en un último arreón por las laderas E sobre las altivas tierras del norte de la meseta, en gran parte "comidas" por nubes bajas ... |
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... y atravesando algún nevero paposo, "pisamos" lo más alto de estas moles: Valdecebollas (2143 m). |
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Foto en lo alto del vértice geodésico de Valdecebollas (2143 m).
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| Compartiendo cima de primeras, al pasar cinco minutos tod@s pliegan y disfrutamos de un bocado "breve" no de tiempo sino de tamaño mientras oteamos las cercanas cumbres de Alto Campoo ... |
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... y fantaseamos con futuribles por esas escarpadas montañas de Picos de Europa, dejando para el final un "cambio de chip" para lo que se avecina. Foto de Leyre |
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| Al mismo tiempo que dos sobre sobre ruedas o mejor dicho ruedones, que no tardan en pillar ventaja y desaparecer de nuestra vista, salimos a toda pastilla de la cima; deshaciendo el lomo cimero sin mucha "chicha" y despidiendo ,desde el paso entre los Sestrales, la cima que nos ha hecho sudar un poco y a la que todavía sigue subiendo gente. |
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Volviendo la mirada alla donde empezamos; viendo Peña Rubia, el refugio de Golobar, la verde cuenca del arroyo de la Canal y el antiguo circo glaciar de Sestiles ... |
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... como corceles desbocados nos lanzamos a la carrera por verdes pastos de montaña, caminos de firme suelto y otros pegajoso-divertidos que nos llevan junto al refugio; dónde sin aflojar, "volamos" por el asfalto de vuelta a la Collada y final de esta breve incursión por La Montaña Palentina, con idea de regresar a por aquello que nos ronda por "la azotea". Foto de Leyre |
17 abril'22🗻Del Rìo🗻