Mostrando entradas con la etiqueta Castilla y Leon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Castilla y Leon. Mostrar todas las entradas

29 abril 2023

Valonsadero Boulder Part II

No pillando tan de paso como otros rincones, lares donde uno sabe que se está bien.. hay que repetir y antes de enfilar a las montañas del centro de la meseta me permito un pequeño paréntesis.
Por camino diferente, que también me acerca a mi destino, me presento en tierras sorianas de nuevo quedando todavía alguna más 😜. La idea no es otra que.. comer unos buenos torrez.. echar un par de días y unos pegues por los bloques de arenisca del monte Valonsadero, haciendo que cuerpo y mente se hagan a la idea de lo que viene por las alturas de Guadarrama y los bloques y paredes de La Pedriza.

Las tardes se alargan y dejan intentar saciar las ganas.
Sector el cubo, por Icetea.
Se apagan las luces en Valonsadero.
Un nuevo día y sorpresita de par de mañana,
asi somos los más monstros de la naturaleza.
Sector iniciación, Bloque Mujer.
Desde sentado Buenos Cantos Ruben.
Oliver, para cerrar una más de bloque por las solitarias tierras sorianas.
17 abril'23
⛰️Del Rio⛰️

06 octubre 2022

Curavacas (2524 m) por el Callejo Grande

El otoño irrumpe con fuerza y ambiente nuevo, de fresco y lluvias en plena semana. Pero el cambio no dura demasiado, lo que a priori no afecta en exceso ni para "mal" al personal en general aunque lo hubiese hecho tampoco habría importado demasiado, siempre hay alternativas y nos da vía libre para poner en marcha casi cualquier plan para echar el fin de semana Compromisos, carrera.. se vienen a quitar parte de libertad en los próximos y barajamos las opciones que de entre tantas y tantas menos queremos tardar en tachar. Uno lo tiene claro, dado el momento en que estamos, pero tiene delante la tarea de vender lo mejor posible el destino y aunque no resulta facil.. acabamos preparando el petate con abrigo grueso para dejarnos caer por la montaña palentina cuando la noche del viernes ya envuelve estas altivas tierras de la meseta norte.

Frío de más del que habían dicho, nos da los buenos días en las cercanías de una cumbre emblemática de la montaña palentina.  Irremediablemente, el cuerpo pide un trago caliente para reanimarse y con ayuda de los primeros rayos de sol nos ponemos en marcha hacia el pequeño pueblo de Vidrieros. 
De camino viendo brillar esa montaña con un color especial, también nos vemos a nosotros mismos con no todas las fuerzas que acostumbramos unos días se tienen buenos y otros mejores. Sopesando los planes A y B, ambos quedan para una futura visita y nos decantamos por el C, que también tiene su "gracia" a pesar de ser el camino más normal a la cumbre del Curavacas. Bastantes más coches de los que podría esperarse ocupan el parking de las afueras del pueblo, pero sin problema damos con un hueco y se acabó lo cómodo y descansado de la mañana. No perdiendo un segundo de más, salimos a estos parajes salvajes y nos ponemos en marcha cada cual con sus propias intenciones por un lado conocer un sitio nuevo y por otro llegar a cima consiguiendo disfrutarla junto a sus vistas.

A la que abandonamos las callejas de Vidrieros y nos adentramos entre los
 tranquilos prados del valle de Valdenieva con la berrea de fondo, la verdosa
 mole del Curavacas inunda el panorama mientras llaneamos por poco y
 buen camino hasta un cruce que nos enfila directos hacia ella.
Pasados unos instantes embelesad@s; un robledal,
que quiere empezar a teñirse de otoño, nos arropa
a la par del pequeño arroyo de Cabriles ...
... y sobre un suelo al que no le falta "colorido"...
... ni tampoco rocas de todos los tamaños y trabajadas por el
agua; avanzamos saltando y haciendo equilibrios sobre ellas
 para ir ganando las suaves cuestas sin pérdida entre unas
cuantas personas con las mismas intenciones ...
... hasta salir a la majada de Cabriles, a los pies del mismo Curavacas
 y dejando a la espalda las bajuras de la Montaña Palentina.
Entrados en calor y sabiendo lo que hay por delante, nos ponemos acordes
 a la situación  
mangas cortas, bastón, fuerzas de cada cm del cuerpo y paciencia y tiramos hacia arriba
con buen ritmo, por una pedregosa senda que se va para abajo a cada
paso, entre los perfectos pasillos de escobas y brezos de las laderas
 SW del alto de El Hospital ...
... contemplando por detrás las tierras del valle del río Carrión
y las alturas más modestas y meridionales de la Montaña Palentina ...
... consiguiendo, después de casi la mitad del desnivel,
 plantarnos en la boca del Callejo Grande.
Detenidos en buen sitio para sentarse, siguiendo el ejemplo
 de los buitres que sobrevuelan sobre nuestras cabezas, reponemos
 fuerzas que falta nos van hacer y sin tardanza volvemos manos a la obra.
Paredones de conglomerado y enormes canalizos nos rodean en el tieso
 callejo grande; por el que vamos zigzagueando sobre una pisadísima
senda entre hierbas y rocas a la vez que peleamos cada metro de
desnivel con su firme inestable y con tendencia a irse para abajo ...
... acompañad@s de montañer@s de l@s de verdad, que saludan y hablan ,
de los habitantes 
con cornamenta de estos agrestes lares ...
... y de un momento que había cuatro nubes,
se nos echan encima unos grises estratos ...
... que cubren por completo las zonas altas y a pesar de que uno teme
que la historia se vuelva a repetir, no desistimos y continuamos pateando
tieso por la canal; afrontando un último tramo de trepadas fáciles pero con roca pulida y algo
 húmeda
 ,donde abunda el trafico y el peligro de que caigan piedras pero reluciendo
 el máximo respeto de quienes subimos y quiénes bajan hasta tal punto
que casi no vamos ni un@s ni otr@s, ...
... para salir de la vertical al portillo del Callejo Grande,
pensando: LO PEOR YA ESTA HECHO y recibiendo buenas
noticias de un veterano.. que todavía podremos
disfrutar de algo de panorama desde arriba.
Foto de Leyre
Una estrecha brecha nos lleva a la cara "fría" de la montaña,
bajando cauteloso@s escasos metros sobre piedras mojadas
y echando algo de manos por pequeño  murete, dando a la zona
 conocida como Llana; con la cima a tiro piedra y una cuesta más.
Viendo unos blanqueados Picos de Europa ,otras cumbres más septentrionales del Parque Natural de fuentes Carrionas y fuente del Cobre y las multicolores tierras que se extienden desde la vertiente N de "la montaña verde palentina" ...
... bajo cielos cada vez más grisáceos echamos el resto y ganamos altura
por un pedregoso camino entre restos de las primeras nieves caídas estos
 días de atrás y mientras pensamos que el desechar los planes
 iniciales a sido un acierto no intencionado
ahora que sabemos las condiciones de la zona  ...
... nos presentamos, con solo una pareja por ahí,
 en la cima del Curavacas (2524 m).
Foto de rigor en la cima del Curavacas (2524 m).

Como hay poco que mirar, tranquil@s nos sentamos a un lado de la cima
 y en cuanto estamos "encebollados" con ropajes, de la mochila sacamos
 los manjares. Barra de pan y unos ricos filetes con pimientos,
nos deshacen en delicias como hacia tiempo que no ocurría ...
... y cuando después de rato, sacamos algo dulce
 para poner la guinda.. las nubes se van poco a 
poco, permitiendo descubrir casi todo lo que faltaba.
Bajo nuestros pies no ha desaparecido un instante el azulado
pozo del Curavacas ni la parte más baja de las laderas
 del valle de Fuentes Carrionas ...
... pero los ojos se van a lo que va apareciendo y sobre ello vuelven a medio asomar los blancos Picos de Europa ...
... hasta que hacía el W de entre las nubes emerge otra
de las grandes moles palentinas, el Espigüete y tras él
,adornando el fondo, algunas montañas de León ...
... terminando por limpiar la escena, a excepción del S, cuando ya casi es momento
 de partir y con una ojeada a los futuribles más cercanos 
y esperemos que también lo sean en el tiempo
.. clavamos la mira de nuevo en el fondo del valle de Pineda.

Foto de Leyre
Dejando arriba al grueso de gente, sobre las mismas pisadas
que de subida y apurando algún resbalón sobre el húmedo
firme, encaramos hacia las bajuras que primero recorren
 las aguas del Carrión y con toda cautela atravesamos los
pasos de roca hasta volver al angosto portillo del Callejo Grande. 
Apuntando al final 1000 m por debajo y sin dejar a la cabeza
que "vuele" al pincho con refrigerio del bar del pueblo,
 destrepamos sol@s y cuidadosos esos divertidos metros de roca ...
... metiéndonos en lo que era "el tomate" del Callejo grande; donde dejándonos
 llevar por la pendiente y "surfeando" por el extenso canchal, perdemos altura sin
 contemplaciones y disfrute hasta vernos engullidos por los matorrales de la majada
 de Cabriles; que sin quitarnos impulso, nos lleva a seguir por los otoñales parajes 
de las faldas del Curavacas a zanjar está "conquista" exprés y alternativa,
 pero "clasica", por la montaña Palentina.

Foto de Leyre
1 oct'22
🗻Del Rìo🗻

30 abril 2022

El techo de Híjar: Valdecebollas

Las dudas protagonizan los momentos previos al ecuador de esta "desventura"; no sabiendo con seguridad si encontraremos nieve o no por el techo de la Sª de Hijar, a pesar de verla algo glaseada desde Peñas Gordas como, como para ir "equipad@s hasta los dientes" lo que viene siendo ir cargad@s como mul@s o no. El sueño puede más que el quebradero de cabeza y después de una buena cena en mejor compañía a la luz de la luna llena, caemos rendid@s a la espera de llegar el debido momento de "sentenciar" la mejor manera.

Al son del sol nos despegamos de las sábanas en tierras palentinas, junto al antiguo puente de Nestar . Por si acaso nos metemos en vestimentas para pisar nieve en cantidades considerables y sin saber hasta donde podremos llegar sobre ruedas , despegamos de vuelta a la frontera con Cantabria. Pasando la zona minera de Brañosera, salimos de dudas de un plumazo. La nieve apenas adorna un poco las laderas y se puede pasar sin pisarla, por lo que toca recular de pies a cabeza con lo puesto; pero por lo menos podemos llegar hasta donde queríamos  aunque se podía seguir todavía más, hemos venido a patear
Aparcados junto al refugio de La Collada ,nada mas acompañad@s de otra pareja, cambiamos vestimentas, mochilas y calzado para hacer una actividad rápida y sobre todo ligera. Puesto el plan inicial patas arriba, nos lo tomamos con filosofía y una taza caliente mientras se asienta el día en estos tranquilos parajes. El tercio no tarda en cambiar, al llegar desde una cuadrilla de moter@s campo a través a un autobús entero de veteran@s montañer@s, tras cuya estela emprendemos nuestra "carrera".

Encarando hacia donde oculto se encuentra el techo
de estas alturas castellanas, pegados al quitamiedos
de la carreterucha entramos en calor corriendo suave
durante casi cuatro kilómetros a la par de la muga
 entre Palencia y Cantabria por las faldas del cordal
de Peña Rubia cubierta de espeso matorral y aflorando entre
 ellos verticales moles de conglomerado; llegando a los pies
de peña Astia, donde perdemos de vista al enorme grupo
 montañero que ira atacando a la gran cima.
Con el VERGONZOSO e inacabado refugio de Golobar
"estropeando" las vistas hacia el valle del Rubagón,
que alberga el pueblo más antiguo de España 
Brañosera ...
... sorteada al comienzo una embarrada zona, cojemos una pisada senda a la par de una regata que fluye hacia el arroyo de la canal, para a ritmo ir ganando altura por el circo de Sestil en total soledad y deleitándonos con el canto de pajarillos ...
... que habitan estos verdes y salvajes parajes
 orientales de la montaña palentina ...
... plantándonos en el collado de Sestil, después de subir 
un tieso "pasillo" terroso entre pastos y varios primaverales neveros.
Al fin por las alturas, donde el aire puro inunda los pulmones y la mirada luce con otro brillo, vemos la concurrida cima de Valdecebollas y que definitivamente los hierros solo habrían estorbado.. aunque hasta este instante era una apuesta para nada segura.
Con poco que pueda cansarnos, continuamos hacia nuestro inconfundible y muy concurrido
en estos momentos objetivo por los caminos de la falda de Sestil alto manteniendo la altura y bordeando la cabecera del valle de Covarres ...
... para alzarnos en un último arreón por las laderas E sobre las altivas
 tierras del norte de la meseta, en gran parte "comidas" por nubes bajas ...
... y atravesando algún nevero paposo, "pisamos"
lo más alto de estas moles: Valdecebollas (2143 m).
Foto en lo alto del vértice geodésico
 de Valdecebollas (2143 m).

Compartiendo cima de primeras, al pasar cinco minutos tod@s pliegan y disfrutamos de un bocado "breve" no de tiempo sino de tamaño mientras oteamos las cercanas cumbres de Alto Campoo ...
... y fantaseamos con futuribles por esas escarpadas montañas de Picos de Europa,
dejando para el final un "cambio de chip" para lo que se avecina. 
Foto de Leyre
Al mismo tiempo que dos sobre sobre ruedas o mejor dicho ruedones, que no tardan en pillar ventaja y desaparecer de nuestra vista, salimos a toda pastilla de la cima; deshaciendo el lomo cimero sin mucha "chicha"  y  despidiendo ,desde el paso entre los Sestrales, la cima que nos ha hecho sudar un poco y a la que todavía sigue subiendo gente.
Volviendo la mirada alla donde empezamos;
viendo Peña Rubia, el refugio de Golobar, la verde cuenca
del arroyo de la Canal y el antiguo circo glaciar de Sestiles ...
... como corceles desbocados nos lanzamos a la carrera por verdes pastos de montaña,  caminos de firme suelto y otros pegajoso-divertidos que nos llevan junto al refugio; dónde sin aflojar, "volamos" por el asfalto de vuelta a la Collada y final de esta breve incursión por  La Montaña Palentina, con idea de regresar a por aquello que nos ronda por "la azotea".
Foto de Leyre
17 abril'22
🗻Del Rìo🗻