lunes, 12 de julio de 2021

Riaño Trail X2 2021

Descontando minutos a las últimas escasas veinticuatro horas para ponerme en "marcas" a la espera del pistoletazo de salida del trail de Riaño.. mirándolo con detenimiento, podría decir que estoy casi al final y no al comienzo. Pero cómo? Si todavía no has comenzado a correr. No te has calzado siquiera las zapatillas. Los nervios, sumado a la falta de sueño o incluso esas "pesadillas".. me hacen delirar? Ni mucho menos, pues la historia viene de atrás. Lesiones, resistir tentaciones, horas de entrenamiento sumando kilómetros, rampas y gratas vivencias con grandes acompañantes que han hecho mucho más fácil el largo camino para "crecer" y creer que estás preparado para intentar una carrera "largika" para que toque una larga, todavía hay trabajo por delante
Para cuando quieres volver al mundo real, te ves ante el hipnótico "cervino leones" y  con el dorsal en la mano. Metido de lleno en "la movida". Tras dejar escrupulosamente preparado vestuario y todo el material, quitando todavía eso y aquello buscando la ligereza máxima, zanjamos el día previo de "tregua".

Plácida noche me transporta directo y sin interrupciones al momento en que el sol empieza su andanza de nuevo. Los nervios salen a relucir... CALIENTO UN POZAL DE PURA ENERGÍA. A falta de más de una hora para el comienzo, despido a Leyre como si no nos fuéramos a ver hasta después de la paliza y total que va a ser en la línea de salida en Riaño y en un bus hasta los topes, nos plantamos en el "perdido" pueblo de Valverde de la Sierra.
Jaleo mañanero con música motivadora y un "speaker" marchoso, ponen al pueblo en danza. Mientras l@s corredor@s, que dan  impresión de ser unos "PROs" entre lo puesto y el porte físico, van ultimando sus preparativos; y alguno 👆solo observa la situación, igual que si estuviera en el gimnasio con la camiseta de Brugal, la pantaloneta de Jack Daniels y los calcetines de Tanqueray.. FUERA DE LUGAR . Al poco   llega Leyre y tan solo su buena compañía, me ayuda a apurar de buena manera hasta los últimos cinco minutos; momento en que me quedo solo, a pesar de la multitud. El tiempo que resta para "el pistoletazo" pasa lento y parece una eternidad;  más todavía cuando, apesar del fresco mañanero de la montaña palentina, me quito el cortavientos. Anuncian el último minuto y en vez de revolucionar al cuerpo, cierro los ojos. Tomo aire profundamente y despejó por completo la mente a la espera de la cuenta atrás ... y cuando dan "el pistoletazo" de salida; arrastrado por la emoción, los ánimos de la gente y el ambiente, pies en polvorosa, salgo a afrontar mi primera carrera.

En pelotón dejo atrás el pueblo " llevando la máquina a tope", durando esto poco más que lo que deja de haber público y sigo a ritmo de paseo acercándome a las faldas del gran Espigüete, mientras paso a algun@s y otr@s me adelantan como balas, a lo que como un disco rayado en la cabeza voy repitiendo : no aprietes, guarda fuerzas ..que es el principio y queda mucho por delante. Para cuando me quiero dar cuenta, casi estoy cara a cara y una bajadita en la que las piernas van solas me pone delante del plato fuerte. En fila de a uno y cojiendo el rebufo del de delante, avanzo lento muy lento entre quejas de much@s; pero que me vale para obligarme a no forzar.  Entre incontables pedruscos rodantes que desprenden los de arriba, alguno de ellos como para tener un disgusto, subo por largo rato sin tregua, dándole a las piernas algún pequeño achuchón, acabando con unas trepadillas a escasos metros de la cima (que queda pendiente para un futuro) y tiro al otro lado para "montar" sobre la arista oriental del Espigüete. Rodeado de espesas nubes, acompañadas de fresca brisa, avanzo como una cabra por su hábitat sobre la poco vertiginosa divisoria hasta asomarme al valle del Mazobre que está allá pero allá abajo. Ante semejante bajadón,  el de delante me dice : pasa pasa, que lo mío no son las bajadas... y yo por mis adentros : pues como si fuese lo mío. Dándolo todo, pierdo altura manteniendo las distancias con los de "alante y atrás" viendo que no se acerca nada el fondo y por un momento que me da por mirar el reloj y ..QUEDAN 30 MINS PARA LA HORA DE CORTE.  Me olvido de correr y "vuelo" hasta el primer control y avituallamiento en hora. Pero la sorpresa es mayúscula cuando comentan que han estirado el corte, que por delante llevamos 40-50 personas y que sino.. Repongo sin prisa ni pausa y mientras algun@ hasta se tira a la bartola, salgo solo.
A buen ritmo e incluso al trote remontó el valle del Mazobre entre gran multitud ,que no dudan en lanzar sus ánimos, hasta la cascada donde salimos de lo "turístico" y nos metemos otra pechadica aromatizada con manzanilla al paso que nos despide del bonito valle de la "trasera" del Espigüete . La pelea no termina y continua para abajo entre un caos de raíces y matorrales que lleva a buen puerto en el ecuador de la etapa y segundo avituallamiento. Viniendo que ni pintado para recuperar aliento y cuerpo. 
Echado algo más de rato entre manjares y tragos, antes de que "se enfríe la máquina" me pongo manos a la obra con otra mullida y verde subida que a las piernas se le hace interminable; pero habrían deseado que no acabará, al llegar al "engorro" rocoso del cordal de La Rasa. De primeras, saltando de bloque en bloque y haciendo equilibrios sobre alguna piedra, voy para adelante aceptablemente bien e incluso adelantando al personal; pero tras cruzar varias alturas, comienzo un infierno. Aplicando la técnica de sálvese quien pueda; usando pies, manos y culo bajo el canchal hasta una verde ladera donde parece que se acaba lo malo, pero que resulta imposible no meter la pata en el barro. Tras ello, por fin se deja correr un poco y le doy rienda suelta a las piernas con moderación, que se nota demasiado lo que llevan encima en una bonita bajada por la refrescante sombra del arbolado para llegar con algo de impulso a lo alto donde nos espera el último avituallamiento. 
Sin mucha gana de parar, hago el esfuerzo. Un trago fresco, un puñado directo a la boca y "pongo toda la carne en el asador" para dar un último achuchón a las patas, que ayudadas por los brazos me llevan al alto de los Pandos. Viendo la meta unos cuantos de cientos de metros más abajo y siguiendo la estela de una rápida corredora cabeza de carrera de la carrera larga , me planto en el fondo del valle del Esla con las piernas avisando de que están rozando el límite. Algún músculo que desconocía se quiere incluso "subir", pero apretando los dientes continuó hasta Boca de Huergano y a punto de empezaremos a arrastrar la pata, entro en sus callejas.  La meta la siento casi alcance de la mano aunque no la veo y a lo lejos empieza a oír gritos que me animan de Leyre y la familia. De la nada saco fuerzas y arreo a toda mecha, casi equivocándome de recta final con la emoción, hasta cruzar la meta.


Cansado, pero mejor de lo esperado se acabo el correr por ahora. Aunque no las tareas. Empiezo con una ducha fría y reconfortante, a la que siguen buenos alimentos en una comida tardía mientras contemplo el gran objetivo de la etapa final, el pico Gilbo. 
Pasado un rato y a pesar de "los mimos" post-carrera, el cuerpo empieza con sus primeras reacciones. Unos "dolores" en las piernas machacadas y una molestia en el tobillo izquierdo, que me mosquea bastante. En mis manos queda el seguir comiendo, bebiendo y descansando, hasta verlas venir cuando vuelva a salir el sol.

Con buenas sensaciones, algo de cansancio en las patas pero bien, empiezo el "ritual" previo que el día anterior me fue de cine y pronto estoy por calzarme las zapas. La derecha cero problemas, pero con la izquierda.. esa molestia del tobillo que no parece ni esguince ni nada por el estilo ahí sigue . Intento acolchar la zona a "lo MacGyver", pero nada. Según como apoye el pie, veo las estrellas y con esa faena voy al bus que nos aleja de Riaño y nos deja en la pequeña localidad de Salamon, en la que el rato previo lo paso en soledad entre todavía más multitud que el día anterior. 
Siendo un poco menos novato, paso la mayor parte del rato sentado al sol tranquilamente y terminando de prepararme. Cuando queda poco, suave empiezo a activar el cuerpo y apurando a las ultimas llamadas, me pongo en la zaga del pelotón.
Buen ritmo desde el micro y muchos gritos de ánimos, marcan una salida rápida de las pequeñas calles de Salamon, durando "la pitera" menos todavía que la vez pasada, al presentarse de buenas a primeras una buena rampa. En tropa y a paso tortuga subimos una rampa para entrar en materia al collado del Pando; tras lo que se estira el personal en una arbolada bajada. A la primera zancada rápida noto la molestia del tobillo y en plena carrera.. PENALTI!! Hago un cuerpo a tierra en toda regla y ayudado por un majo compañero, me levanto y detrás suya doy a la carretera que viene de la presa. Continuo en pequeño grupo por un largo llano rumbo a ella; para sin verla, en la misma linea ir a parar hasta Remolina. Comentando algun@ que mejor estaríamos en una terracita; tiro a rebufo del grupete por la segunda y más potente rampa, aguantando las molestias ya en todo momento y sufriendo lo que no está escrito para bajar, sin perder ritmo ni puesto, hasta Horcadas. 
Al son de campanadas dadas por cada corred@r que llega echo un par de bocados y parando lo justo, me lanzo a por la parte final. Suave suave y sin sufrir el estacazo del brillante sol, me aproximo a las faldas sur del Gilbo. Intuyendo la chuscarrada, en una "solicitada" asca me refresco un poco, quito de la mente tobillo y cansancio y meto la directa para devorar la "infernal" subida a la arista del Gilbo. La diversión no se acaba y por el facil filo en fila de a uno, con pies de plomo llegó a la cima del pico Gilbo donde me espera Leyre y de nuevo me sube los ánimos para lo que queda. Paso de largo la cima, escuchando a  Leyre las advertencias de lo que viene y despacio, echando manos por un terreno muy tieso a la vez que esquivo a la gente que sube, encamino a Riaño y en un "periquete" tengo a la espalda la pirámide rocosa. En eso que "se cruza un cable" en mi cabeza y doy el resto y más, aguantando lo del pie como se puede, en lo que queda de disfrutona bajada del cervino leones entre arboles hasta plantarme en el largo puente. Apretando todavía más, cambio de orilla y entro en las calles de Riaño, adelantando a un@s cuantos dirección a la plaza del pueblo y subiendo unas escaleras a zancadas, cruzo la meta final. 

Posición y tiempo poco importan. nada más son números.. porque lo que de verdad importa es conseguir lo que te propones, sin dejar de disfrutar del camino y la gente que te acompaña en él... AUNQUE CON ESTA TODAVIA NO HE LLEGADO A "ESE PROPOSITO" Y SE VATICINA UN LARGO, MUY LARGO Y DISFRUTON CAMINO 😋.


🗻Del Rìo🗻

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