Fuera de lo establecido, conforme bajamos del final de vía, nos acercamos a curiosear ese K4 que nos sorprendió ver desde mitad del recorrido y que nos puso en "cantaretas". La tentación nos tiene en vilo por unos instantes, pero otra vez hay tanto gentío a la espera que pasamos y decidimos seguir con lo que habíamos planeado. Aunque a ver si en Espeja tenemos más suerte y menos gente.
En menos que lo que habríamos estado esperando para empezar esa vía que "apareció" por sorpresa, damos marcha atrás a Soria, presentándonos en Espeja de San Marcelino. Pasando de largo el comienzo, aparcamos junto al final de la ferrata totalmente sol@s. Un viento que arrecia por momentos, parece querer advertirnos que algo de avecina? Paramos un momento, revisamos la previsión y no parece venir agua, así que rehacemos lo deshecho para de nuevo estar listos y cacharrear un poco más por una angosta vía Ferrata.
Atravesando el pueblo de Espeja y faldeando el espolón sobre el que se alzaba una antigua atalaya, bajamos hasta las mismas aguas que han esculpido nuestro camino de vuelta y comenzamos la misma, más larga y costosa.
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| Roca pulida y estacas en forma de L nos llevan a pasar de primeras un flanqueo como carta de presentación, apretando ya de brazos y pudiendo saltarnos una zona desplomada con hierros en rojo ... |
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| ... nos aproximamos a media ladera, bajo una enorme pared, hasta la boca del barranco de la Torca , dónde empieza la faena de verdad. |
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| Haciendo equilibrios por un puente nepalí, nos adentramos sobre un cauce bien cargado entre las angostas paredes ... |
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